Barcelona/España-2003
“La propiedad es el robo. (…)La idea de robar es la de un hombre que oculta, coge, distrae una cosa que no le pertenece. (…)La propiedad es el derecho que tiene el hombre de disponer de la manera más absoluta de una propiedad social. Por consiguiente, si estamos asociados para la libertad, la igualdad, no lo estamos para la propiedad; luego, si la propiedad es un derecho natural no es social, sino anti-social. (…)El derecho de ocupación impide la propiedad, el derecho del trabajo la destruye. (…)He demostrado el derecho del pobre; he probado la usurpación del rico; pido justicia: la ejecución de la sentencia no me incumbe.”
(P.J. Proudhon, ¿Qué es la propiedad?, 1840)






Graciosamente hace más de un siglo un genio de la literatura policial don Maurice Leblanc comenzó a tener la idea -bastante insólita para su entorno- de que la propiedad era un robo. Así que un día, medio sin saber en qué se metía creó la figura del mítico Arsenio Lupin para irrumpir en el mundo de la novela de detectives con un ladrón que durante décadas desvalijó a los ricos sin el menor escrúpulo. No deja de admirarme las analogías entre Leblanc y Proudhon. De verdad me hubiera gustado participar en una charla con esos dos en un café y claro, irnos los tres sin pagar. ¿Después de todo? ¿De quién es el grano que muele la máquina?